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dc.contributor.authorPascual Barea, Joaquín
dc.contributor.otherFilología Clásicaen_US
dc.date.accessioned2016-12-23T10:07:50Z
dc.date.available2016-12-23T10:07:50Z
dc.date.issued2008
dc.identifier.isbn9788484275725
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/10498/18867
dc.description.abstractSegún los textos griegos y latinos de época romana, Hispania contaba con tres razas principales de caballos: cebros, jacas y corceles. Los caballos salvajes (equiferi) eran cazados como otros venados, y los domésticos se dividían en dos razas claramente diferenciadas por el nombre y por una cualidad propia que los hacía especialmente aptos para unos empleos determinados: una raza era la de los ambladores para ir a un ritmo de paso de forma cómoda y segura, sobre todo tirando de un carro, que recibían el nombre de tieldones (jacas) o de asturcones (ponis) cuando eran más pequeños; la otra raza era la de corceles o caballos (equi) ligeros, veloces, corredores y apropiados para la guerra, la caza y las carreras de carro. El relato de Silio sobre una supuesta caballería pesada en Úxama (Osma), que formaba un muro en primera línea de combate, constituye un elemento de ficción que no permite sostener que en Hispania hubiera una raza de caballos pesados. Los textos del Corpus Hippiatricorum Graecorum tampoco permiten sostener que en Hispania hubiera una raza de caballos iberos distinta de los caballos hispanos. La distribución geográfica aproximada en regiones y provincias de las tres razas equinas de la Península es la siguiente: los equiferi o cebros, de acuerdo con los testimonios antiguos y medievales y la toponimia, entre el páramo de León y la estepa de Murcia, sin que tengamos noticias de su presencia en el nordeste y el suroeste peninsular. El amblador era criado originariamente en el tercio norte peninsular, desde los Pirineos y el mar Cantábrico hasta el Duero. Y empleaban el corcel los guerreros y las elites de toda la Península, aunque está más documentado entre los belicosos lusitanos y celtiberos, y en la Bética sobre todo desde época imperial. Los ponis debían de proceder de zonas frías y húmedas del norte y centro de Europa, extendiéndose por la Cordillera Cantábrica hasta Galicia y llegando al Duero. Por el contrario, los corceles es más probable que procedan en última instancia de las estepas de Asia a través del norte de África.en_US
dc.formatapplication/pdfen_US
dc.language.isospaen_US
dc.publisherUniversidad de Castilla-La Manchaen_US
dc.rightsAttribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 Internacional*
dc.rightsinfo:eu-repo/semantics/openAccess
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/*
dc.sourceLa transmisión de la ciencia desde la Antigüedad al Renacimiento. Ed. M.T. Santamaría Hernández (Cuenca: Universidad de Castilla-La Mancha, 2008), 117-202en_US
dc.subjectcaballoen_US
dc.subjectcaballo salvajeen_US
dc.subjectencebraen_US
dc.subjectponien_US
dc.subjectambladoren_US
dc.subjectasturcónen_US
dc.subjectcaballo hispanoen_US
dc.subjectcaballo iberoen_US
dc.titleRazas y empleos de los caballos de Hispania según los textos griegos y latinos de la Antigüedaden_US
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/bookParten_US
dc.rights.accessRightsinfo:eu-repo/semantics/openAccessen_US


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