@misc{10498/39763, year = {2025}, month = {12}, url = {http://hdl.handle.net/10498/39763}, abstract = {De acuerdo con Elbl (2000), la diplomacia medieval puede ser definida como las conductas vinculadas con las relaciones entre entidades políticas autónomas, las cuales se traducen en comunicaciones o negociaciones formales mediante enviados acreditados como tales. Para el caso islámico, tal como señala Viguera Molins (1995), dichas relaciones podían establecerse hacia el interior del dār al-islām, es decir, entre territorios donde regía la ley islámica, o con el dār al-ḥarb, en referencia a aquellos territorios gobernados por autoridades no islámicas. Además, Elbl (2000) distingue cuatro agendas básicas en la diplomacia medieval: la imperial, que designa a las «relaciones internacionales» de los grandes imperios territoriales, como Roma, Bizancio o China, los cuales se perciben como centros de poder y civilización superiores a sus vecinos y que, por tal motivo, pretenden sostener las relaciones tributarias o impedir la invasión de sus fronteras; la política, que tenía por objetivo resolver asuntos relacionados con la paz, las fronteras y las alianzas, sobre todo allí donde se observaba una gran concentración de unidades políticas en permanente contacto; la comercial, resultado de los viajes y el contacto entre habitantes de diferentes entidades políticas y cuyos asuntos se relacionaron con la seguridad de los mercaderes y sus pertenencias, y costumbres o tributos impuestos a la actividad comercial; por último, la exploratoria, que implicaba actividades clandestinas o diplomacia secreta cuando los enviados viajaban de incógnito o con propósitos no manifiestos.}, publisher = {Editorial UCA}, title = {Dos episodios diplomáticos en el Tārīḫ iftitāḥ al-Andalus de Ibn al-Qūṭiyya}, doi = {10.25267/AAM.2025.v32.17}, author = {Quintana, Pablo Gabriel}, }