%0 Journal Article %A Ramos Núñez, Francisco %T Nueva música: 1913-2013 %D 2013 %@ 15771172 %U http://hdl.handle.net/10498/15948 %X El centenario de la première de la Consagración de la primavera de Stravinsky se conmemoró el pasado mayo y habiéndose celebrado el estreno del Pierrot Lunaire de Arnold Schönberg en Berlín en octubre de 1912, sólo unos meses antes. Ambas obras maestras continúan ejerciendo su influencia hoy en día. Sin embargo, mientras la obra de Stravinsky se mantiene en el repertorio usualmente interpretado en los conciertos, la pieza de Schönberg –generalmente considerada piedra angular de la Nueva Música– sólo ha encontrado sitio en festivales y conciertos de música contemporánea. La reducida configuración instrumental de Pierrot Lunaire ha entrado siempre en desacuerdo con el gusto de una audiencia cuya educación auditiva estaba basada en la gran escala de la música sinfónica: un gusto que todavía predomina a comienzos del siglo XXI. Los pupilos de Arnold Schönberg fundaron la Sociedad para performances de música privada con el propósito de promover una plataforma para la Nueva Música, siendo la primera vez que este término era utilizado en el siglo XX. La segunda oleada de Nueva Música llegaría con los cursos y conciertos ofrecidos en Darmstadt desde 1946. El lenguaje musical había experimentado una profunda transformación. Cuando se aplicó a la música, el término avant-garde acarreó con él la idea de experimentación y de algo diferente, incluso alienígena. Los laboratorios de música electrónica había sido creados en las estaciones de radio y televisión más importantes de Europa y desde los años setenta, los trabajos de Nueva Música fueron grabados y distribuidos tanto por las más renombradas casas de discos como por los más pequeños y especializados estudios de grabación. Un periodo caracterizado por la abstracción fue seguido de otro, desde los setenta en adelante, en el que se prestó gran atención en el trabajo musical a las cualidades del sonido. Nono había defendido el ideal en el acto de escuchar y Feldman una visión particular sobre el color del sonido, mientras que los compositores más fuertemente asociados con los materiales electrónicos, como Eloy y Radigue, habían compuesto piezas largas y meditativas inspiradas en el contacto con otras culturas. En el campo del minimalismo, los compositores –cuya gama instrumental se vio enriquecida con préstamos de la danza o el vídeo arte– podían confundirse con artistas conceptuales. Cien años después de los estrenos de la Consagración de la primavera y de Pierrot Lunaire, el mundo de la música aún presta más atención al centenario de Mahler que al nacimiento de los distintos senderos de la vanguardia. Resulta revelador que, en comparación con Mahler, por ejemplo, ni un solo estudio en profundidad se ha publicado en España sobre cualquiera de los compositores importantes que forjaron la música del siglo 20. El presente estudio analiza los logros de estos compositores, tomando como punto de partida la consideración del sonido como material musical esencial, la reducción y acomodación de las fuerzas instrumentales, un nuevo examen de la idea del tiempo en la obra musical y la necesidad de conquistar nuevos espacios de actuación. %K Schönberg %K Mahler %K Stravinsky %K Nueva Música %K New Music %~ Universidad de Cádiz