Ni la cultura está enferma, ni la enfermedad puede con ella

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URI: http://hdl.handle.net/10498/24387
DOI: 10.25267/Periferica.2020.i21.01
ISSN: 1577-1172
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Periférica InternacionalFecha
2020-12Fuente
Periférica Internacional 2020 pp. 6-7Resumen
“Con mucho, lo más terrible de toda la enfermedad era el abatimiento que se apoderaba de uno cuando se daba cuenta de que había
contraído el mal, porque entregando al punto su espíritu a la desesperación, se abandonaban por completo sin intentar resistir”. Con esta
frase describe Tucídides uno de los nocivos efectos de la peste
que asoló la ciudad de Atenas en el 429 a. C. y que inició
su decadencia. Ya entonces las secuelas psicológicas sobre el
ánimo de la gente no eran menos intensas que los estragos
físicos de las epidemias. Por fortuna, nuestros conocimientos
actuales nos hacen menos frágiles aunque no inmunes, como
hemos podido comprobar en la pandemia que nos ha azotado durante el año 2020.





