Consecuencias a Largo Plazo de la Gestión Desintegrada en Zonas Costeras: el Caso del Delta de la Tordera (Cataluña, España)

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2018-12Source
Costas Vol. 1, nº 1 (2019), 1-22Abstract
Las zonas costeras han sufrido enormes cambios en las últimas décadas que han provocado unos procesos erosivos que comprometen su estabilidad, viabilidad e incluso su existencia. El principal problema reside en las acciones realizadas por el ser humano, las cuales han degradado tanto las playas como las cuencas fluviales de las cuales
dependen. Durante muchos años, obviamos que toda modificación en una cuenca fluvial tiene asociado un impacto en la zona costera de ésta. Las extracciones de gravas y de agua, los dragados submarinos, las canalizaciones
de ríos y las modificaciones en los usos del suelo, entre otros, han degradado los sistemas fluviales y deltaicos, los
cuales ya no son funcionales, perdiendo su resiliencia. Desde 1956 hasta 2006 la línea de costa del delta de la
Tordera ha retrocedido de media 22 metros en el brazo norte y 42 metros en la zona de la desembocadura del río,
a la vez que ha avanzado 35 metros en el brazo sur. En algunas zonas, este proceso llevó a la total desaparición de
la superficie de playa en el año 2006, con numerosos daños en su parte posterior y sus infraestructuras costeras,
como paseos marítimos, edificios o campings, que ahora reciben el impacto directo de los temporales marítimos
debido a la incapacidad de la playa para proteger la costa. Para aprender de los errores y proponer soluciones, el
primer paso es ampliar la base de conocimiento de qué hemos hecho en la región, así como sus efectos y consecuencias. Solo entonces estaremos en disposición de proponer soluciones que sigan las directrices de la gestión
por ecosistema. Catchment-coastal zones have undergone enormous
changes during the last decades that have led to erosion processes, which in turn have compromised their
stability, viability and existence. The main problem
lies in human-made interventions that have degraded
the beaches but also the river basins on which they depend. For many years, we forgot that everything we do
in the river basin would have an impact on the associated coastal area. Gravel and water extraction, sand
dredging, river channelling and land-use occupation,
among others, have degraded fluvial and deltaic systems, which are no longer functional losing resilience.
From 1956 to 2006, the coastline of the Tordera delta
receded an average of 22 meters at the northern arm,
42 meters at the mouth of the river and advanced 35 meters at the southern arm. In some areas, this led to the total loss of the beach surface in 2006, with multiple
damages to its hinterland and its infrastructures such as seafront promenades, buildings or campsites that receive
the direct impact of sea-storms due to the inability of the beach to protect the coast. To learn from mistakes and
propose solutions, the first step was to strengthen the knowledge base of what we did in the region and its effects
and consequences. Only then, we will be able to propose solutions following ecosystem-based management guidelines.





