| dc.description.abstract | La seguridad del paciente se define como la reducción del riesgo de daños innecesarios asociados a la atención sanitaria hasta un mínimo aceptable. Su importancia aumentó tras el informe “Errar es humano”, que evidenció la frecuencia y gravedad de los errores evitables. Entre los principales problemas se encuentran los errores de medicación, los fallos en procedimientos, las infecciones asociadas a la asistencia y las caídas. El documento diferencia conceptos esenciales como daño, error, incidente, evento adverso, evento centinela y gestión de riesgos. La prevención exige una cultura organizativa no punitiva, sistemas de notificación, análisis de causas, aprendizaje continuo y participación de profesionales, pacientes y ciudadanía. La Estrategia de Seguridad del Paciente de Andalucía organiza sus actuaciones en áreas como liderazgo, gestión de riesgos, atención integral segura, tecnologías de la información, implicación ciudadana, formación, investigación e innovación. También destaca prácticas fundamentales: identificación inequívoca, uso seguro de medicamentos, prevención de infecciones, cirugía segura, comunicación eficaz y protección de pacientes vulnerables. El análisis en profundidad de eventos adversos y herramientas como el diagrama de Ishikawa ayudan a prevenir recurrencias. Finalmente, se menciona que la asepsia y la higiene de manos son medidas esenciales; los guantes no sustituyen el lavado o la desinfección en todos los ámbitos. | es_ES |