Nueva música: 1913-2013

Files
Statistics
Metadata
Show full item recordAlternative title
New Music: 1913-2013
Author/s
Ramos Núñez, FranciscoDate
2013-01-01Source
PERIFÉRICA (15771172)- 2013, n. 14- p. 197-208Abstract
El centenario de la première de la Consagración de la primavera de Stravinsky se conmemoró el pasado
mayo y habiéndose celebrado el estreno del Pierrot Lunaire de Arnold Schönberg en Berlín en octubre
de 1912, sólo unos meses antes. Ambas obras maestras continúan ejerciendo su influencia hoy en día.
Sin embargo, mientras la obra de Stravinsky se mantiene en el repertorio usualmente interpretado en
los conciertos, la pieza de Schönberg –generalmente considerada piedra angular de la Nueva Música–
sólo ha encontrado sitio en festivales y conciertos de música contemporánea. La reducida configuración
instrumental de Pierrot Lunaire ha entrado siempre en desacuerdo con el gusto de una audiencia cuya
educación auditiva estaba basada en la gran escala de la música sinfónica: un gusto que todavía predomina
a comienzos del siglo XXI. Los pupilos de Arnold Schönberg fundaron la Sociedad para performances
de música privada con el propósito de promover una plataforma para la Nueva Música, siendo la
primera vez que este término era utilizado en el siglo XX. La segunda oleada de Nueva Música llegaría
con los cursos y conciertos ofrecidos en Darmstadt desde 1946. El lenguaje musical había experimentado
una profunda transformación. Cuando se aplicó a la música, el término avant-garde acarreó con él la
idea de experimentación y de algo diferente, incluso alienígena. Los laboratorios de música electrónica
había sido creados en las estaciones de radio y televisión más importantes de Europa y desde los años
setenta, los trabajos de Nueva Música fueron grabados y distribuidos tanto por las más renombradas
casas de discos como por los más pequeños y especializados estudios de grabación.
Un periodo caracterizado por la abstracción fue seguido de otro, desde los setenta en adelante, en el
que se prestó gran atención en el trabajo musical a las cualidades del sonido. Nono había defendido el ideal en el acto de escuchar y Feldman una visión particular sobre el color del sonido, mientras que los
compositores más fuertemente asociados con los materiales electrónicos, como Eloy y Radigue, habían
compuesto piezas largas y meditativas inspiradas en el contacto con otras culturas. En el campo del minimalismo,
los compositores –cuya gama instrumental se vio enriquecida con préstamos de la danza o
el vídeo arte– podían confundirse con artistas conceptuales.
Cien años después de los estrenos de la Consagración de la primavera y de Pierrot Lunaire, el mundo
de la música aún presta más atención al centenario de Mahler que al nacimiento de los distintos senderos
de la vanguardia. Resulta revelador que, en comparación con Mahler, por ejemplo, ni un solo estudio en
profundidad se ha publicado en España sobre cualquiera de los compositores importantes que forjaron
la música del siglo 20. El presente estudio analiza los logros de estos compositores, tomando como
punto de partida la consideración del sonido como material musical esencial, la reducción y acomodación
de las fuerzas instrumentales, un nuevo examen de la idea del tiempo en la obra musical y la necesidad
de conquistar nuevos espacios de actuación. The centenary of the premiere of Stravinsky‘s Rite of Spring in Paris was commemorated last May, and Arnold
Schönberg’s Pierrot Lunaire was given its premiere in Berlin in October 1912, a few months previously.
Both masterpieces have continued to exert an influence to the present day. However, whereas Stravinsky’s
work has entered the repertoire usually performed in concerts, Schonberg’s piece –generally considered
a cornerstone of New Music– has only found its home in festivals and contemporary music concerts. The
reduced instrumental configuration of Pierrot Lunaire has always been at odds with the taste of an audience
whose aural education has been based on the grand scale of symphonic music: a taste that still reigns
today at the beginning of 21st Century. Arnold Schönberg’s pupils founded the Society for Private Musical
Performances with the purpose of providing a platform for New Music, the first time this term was used in
20th Century, and the second wave of New Music only arrived with the courses and concerts that have
been offered in Darmstadt since 1946. The language of music has undergone a profound transformation.
When applied to music, the term Avant-garde carries within it the idea of experimentation and of something
different, even alien. Electronic music laboratories have been created in the most important radio and television
stations in Europe, and since the 1970s, New Music works have been recorded and distributed
by the most renowned record labels as well as by small and upcoming specialised recording houses.
A period characterised by abstraction was followed by another, from the 1970s onwards, in which greater
attention was paid in the conception of the musical work to sound qualities. Nono has defended an ideal
in the act of listening and Feldman, a particular view on sound colour, whilst composers more strongly associated
with electronic materials, such as Eloy and Radigue, have composed long and meditative pieces
inspired by contact with other cultures. In the field of Minimalism, the composers –whose instrumental
array is enriched by borrowings from dance or video art– could be mistaken for conceptual artists.
One hundred years after the premieres of Rite of Spring and Pierrot Lunaire, the musical world still pays
more attention to Mahler’s centenary than to the birth of the different paths of the Avant-garde. It is telling
that in comparison to Mahler, for example, not a single in-depth study has been published in Spain on any of the important composers who forged 20th century music. The present study discusses the achievements
of these composers, taking as its points of departure the consideration of sound as the essential musical
material, the reduction and accommodation of instrumental forces, a new consideration of the idea of time
in the musical work and the need to conquer new performance spaces.





